Año 1923

 

San Sebastián organizó en 1923 la II Feria de Muestras. Con tal motivo Felipe de Azcona, alcalde de la ciudad, convence a la Comisión Gestora de la Feria para introducir un acontecimiento estrella y de moda en Europa, la Gran Semana Automovilista.

El recorrido de los 17.815 metros se habían previsto comenzando en Oria para bordear el monte Buruntza por Andoain y Urnieta, continuando por Hernani, Galarreta, Rekalde e Irubide, para llegar de nuevo a la recta de Oria una vez atravesadas las calles de Lasarte.

Seis carreras anunciadas; los pilotos en la ciudad y los espectadores impacientes hasta que el lunes 23 de julio de 1923 se dio a las 8,30 horas la salida a la primera carrera.

La afluencia de espectadores y el éxito deportivo resultaron extraordinarios. Sin embargo, no alcanzó el presupuesto para pagar los premios a los corredores. Este hecho llegó a oídos de la Asociación Internacional de Automóviles Clubs Reconocidos (A.I.A.C.R., hoy la F.I.A.) que estuvo a punto de declarar a San Sebastián insolvente e inhabilitar a esta ciudad y a España para organizar competiciones de carácter internacional.

Para evitar esta decisión se adoptaron dos soluciones. La primera, abonar los premios a los pilotos perjudicados, cosa que se consiguió del ayuntamiento de San Sebastián, y la segunda, constituir un Club que se responsabilizara de futuras organizaciones.