Fotos 1928

Foto1

Teniendo el beneplácito del gobierno y del ayuntamiento a través de las subvenciones aprobadas, la organización pone en marcha todo el engranaje iniciando su labor con el affiche del donostiarra Rafael Elósegui

Foto2

Brillante idea de la organización subtitulando el Gran Premio de San Sebastián con ”el Criterium de los Ases”. La flor y nata de los carreristas continentales se prestan a recepcionar la orden de salida

Foto3

Correr sin ayuda oficial equivale a una lucha de todos contra todos. Sin embargo, presenta inconvenientes: la carencia de los repuestos suficientes. Dominando indiscutiblemente la carrera, Albert Divo se debe apear del Bugatti por falta de cuero para sus frenos desgastados

Foto4

Retirado Divo, Benoist (Bugatti nº 9) se siente confiado y corre con una seguridad pasmosa. Este exceso de calma y serenidad la lleva a perder una carrera que tenía ganada con pedirle al “pur sang” un poco más

Foto5

Los constructores de prototipos acostumbran a diseñar nuevas carrocerías a las que instalan un corazón estandarizado. Sin embargo, Mañero y Mendiburu se han atrevido a crear el motor y su vestido

Foto6

Quince vueltas les queda por delante en el Gran Premio de Turismos. Para obtener el pase a la final deberán superar un ridículo promedio de 80 km/h y, muy importante, el último clasificado de cada grupo quedará automáticamente eliminado

Foto7

Admirar una dama a los mandos de un bólido de carreras rompe la normalidad de cualquier escenario. No cabe duda que Mme. Jennky representó al sexo femenino por primera vez en la historia del circuito. Para ello ha precisado componer con premura el eje delantero del Bugatti destrozado en los entrenamientos

Foto8

Una avería relega a Bouriano a la cola de la clasificación, lo que le obliga a forzar su “pur sang” para llegar segundo, después de batir el récord de turismos en la 8ª, 9ª, 10ª, 12ª y estableciéndolo finalmente en la última a una media de 134,9 km/h